BSN nummer

El dutch en Amsterdam no es necesario, en la calle tienes una macedonia de idiomas impecable: italiano, inglés, español, catalán, dutch, alemán, japonés, hindú, portugués, francés… Pero si quieres conseguir un número que te permita abrir nuevas puertas, como abrir una cuenta corriente, postular para un trabajo o adquirir clases de holandés gratuitas, lo mejor es que llames para concertar una cita. El número de contacto es gratuito, por suerte y buena lógica; y es que el robot solo te habla en dutch. Gracias a Chloe y a la dueña del B&B, me asignaron una clave secreta especial para foreigns, non-dutch speakers, con la cual conseguir que te hable un ser humano, de nuevo en dutch, que en voz baja te informa de la estricta prohibición de hablar en inglés [ opción 1. para no favorecer la oleada inmigratoria que les espera; opción 2. para no errar en la información que tienen que aportar].

Combatí durante una dura hora con robots y neerlandeses, (al parecer no les gusta que generalices y los metas a todos en Holanda, ya que es una región de Netherland, o Paises Bajos) no conseguí la cita, pero conseguí coger la calle con más ganas. Dirección: la ciudad de los sueños y Adecco, la oficina del saber y la cultura.

Dirigí mis pasos en dirección Rokin Straat, pero como no sabía donde estaba me permití el lujo de recorrer las calles, orientando mis pasos hacia ella. Mi primera frenada fue en Tweede Lindendwarsstraat, asomado a una pequeña galería donde no parecía haber nadie. En Amsterdam es moda abrir un negocio y tomar dos decisiones, cerrarlo, sin regentarlo, o regentarlo y cerrarlo con llave mientras trabajas. Caminando por las calles ves a gente dentro de locales escribiendo, en un entorno diseñado, cuidado y trabajado al milímetro. Sin poder averiguar a qué se dedican. Lo más moderno de Amsterdam son las peluquerías, nunca dirías que una peluquería es en realidad una peluquería. Ya se sabe que en el norte si te toman el pelo te lo toman con clase.

Atraido por la galería continué en esa calle impronunciable, concluyendo que Adecco podía esperar, para cambiar mi rumbo al Rijksmuseum. Otra vez un río en mi camino, ¡esto está lleno de ríos! (Amsterdam tiene nada más y nada menos que más de 100 kilómetros en canales, si los juntas todos llegas hasta València! y de València, ni l’arròs), también me crucé con toda una turba haciendo cola para entrar a la casa museo de Anna Frank, más ríos, una plaza, confusión, pérdida, pasos sin sentido y desesperanza frente a lo difícil de mi empresa (encontrar trabajo, no el Rijksmuseum). Solo pregunté una vez, no tenía pérdida, es gigante, amplio, soleado, pero para trabajar en él tienes que enviar un mail cuando abren el periodo de vacancies, sino no hay tu tía, y además tienes que hablar dutch, sino no hay je tante. 

Me tomé 1 respiro y 1 susto, 2 plátanos y 2 naranjas= 2 euros. En un lugar muy parecido a un paqui, el dueño parecía paqui, estaba decorado como un paqui, vendía lo mismo que un paqui, pero no era paqui: nacionalidad inclasificable, negocio internacional.

Al fin llegué a Adecco! abrí nervioso la puerta, pensando en que pronto vería realizado mi sueño, trabajar en ¡Holanda!. Una secretaria rompió mis planes. Amigo: DUTCH! Adecco y los sueños para los holandeses! lárguese de aquí! me dijo en inglés y con buenas palabras. Triste y solo me fuí al único lugar donde podía refugiarme: el ayuntamiento! Y es que parece ser que las empresas/instituciones a nivel estatal exigen el dutch, pero el amable y cariñoso ayuntamiento te habla, te entiende y te ama en inglés. Allí, encontré la versión real de la virtual página http://www.iamsterdam.com, curioso y original título para una institución que te ayuda en diversas faenetes, lo mismo te cuenta la historia de Amsterdam que te aconseja sobre cómo gestionar tu negocio. Me he rendido a la evidencia, y entre sollozos le he rogado que me indicara a dónde tenía que ir para obtener clases GRATIS! de dutch. Me ha otorgado un número de campeón, y no he tardado más de cinco minutos en tener un puesto libre en un cuarto de 3×3 donde un holandés me atendía con cariño y piedad, sabiendo que tenía ante sí uno de esos refugiados de España.

En resumen, la conversación ha sido así: – Hello, I wonder if i could have some information about the free duc, duch, dach, dut, datch… lessons

Entonces el amable hombrecillo me ha mirado con ojos tristes y me ha dicho: Así que tu eres uno de esos jóvenes que no puede encontrar un trabajo en España, ¿verdad?, y yo, para acrecentar el mito, y para no dejar de lado la realidad, que es perra y dura, he añadido: sí, es una tragedia, es muy triste. Y para que no decayera la fiesta él ha espetado: venga! bienvenido a Amsterdam! verás como encontrarás un trabajo!

Con toda la info. recopilada he caminado hacia la oficina de empleo. Imaginaos que de repente entra en el Servef un tio muy rubio con cara de whati’mdoinghere y se dirige a la primera empleada que ve y le dice: ai güon informeision abaut jaf a iob. Pues eso ha sido.

Con aires de Rendición de Breda, he abandonado la zona de ignición, habiendo conseguido un papel que me revelaba reveladora información sobre el paradero de una oficina de información laboral para non-dutch speakers. Singel straat número 80. He recorrido de nuevo Heligeweg straat, la zona comercial de la ciudad, tienda pegada a otra tienda y mucha gente animada. Heligeweg desembocaba en Singel ¡Mi destino estaba cerca! Llegué a lo que parecía el número 80, dudé, no tenía pinta de oficina. Portal elevado, tres timbres, uno plateado, los demás de plástico. Subí las cuatro o cinco escaleras, no podía rendirme allí después de dar vueltas todo el día rogando untrabajo, la verguenza no podía vencer esta vez. Recordé las historias de los abuelos llegué con media peseta y me hice rico! rico! porque supe a qué puertas debía llamar, yo no sabía a cual tenía que llamar, lo que si intuía era a cual no tenía que hacerlo. Aún así apreté el timbre de más clase, ya imaginaba a la típica holandesa de dos metros abriendo la puerta con una bandeja cargada de billetes verdes, mientras dentro funcionarios bailaban al son de la Victoria: bienvenido! el trabajo es tuyo!

A cambio, una chica con bata de médico me ha mirado con ojos de buho, mientras yo tembloroso y hambriento le señalaba el papel espetando que la culpa no era mía, sino de los Dutch que no tienen allowed hablar english. Ella me ha tranquilizado con ejemplos de otros miles de N-D-S que ya habían pasado por allí.

Abatido he seguido el curso del río, a contracorriente, mientras miraba a la gente pasar. Motoristas sin casco, ciclistas, transeuntes solitarios, coches, grupos de turistas enmarañados de los que se perdían palabras en español… Desde luego Amsterdam no es como otras ciudades que había visitado. Aquí la multiculturalidad es un hecho real, lo moderno es moderno por naturaleza, sin exigencias ni artefactos. La ciudad es bajita, no hay humos ni el silencio incómodo de cuando en las grandes avenidas desaparecen los vehículos. El ruido es suave, se nutre de conversaciones en diferentes idiomas y con miles de acentos, algún timbre de bicicleta, y el relajante latido del agua.

He llegado sin comerlo ni beberlo a Haarlemmerstraat, ya estuve ayer pero era obligatorio el paso. Me he reido con el juego de palabras de un negocio local que vende productos españoles Hollandaluz, y me he percatado de la similitud. Entonces he recordado que ayer pasé por delante de una tienda donde un cartel rezaba: entrepans, ante mi sorpresa. Al levantar la vista vi miles de jamones colgados y camareros partiendo lonchas veloces. Tengo que volver, pensé. Ibericus, en la misma calle, número 93. Al lado de la cristalera del local alguien había colocado un banco, y allí descansaba uno de los cámareros y una chica, mientras charlaban amigablemente. Me he acercado: ¿sois españoles?, me han dado uno de esos síes unánimes y colectivos que unen y conmueven. Con 16 años hubieramos gritado llamando la atención oe oe oe, pero con 26 ya y viendo que un microbiólogo y fisioterapeuta de Altea estaba partiendo jamón como un descosido, no teniamos muchas ganas de alardear de españoleidad.

Joaquín: no te rindas, eso es lo más importante, e insiste, hazte pesado sin que te importe. Pero nunca te canses de buscar. Tu sigue ahí siempre, si necesitas ayuda nos lo dices, hemos pasado por esto y tenemos que ayudarnos. Venga! nos vemos! ánimo!

Era mi primer día, con resultado diverso en la búsqueda, pero un gran cierre de jornada. Nadie dijo que fuera fácil, pero con gente así se hace sencillo, y alegra y relaja saber que pase lo que pase hay gente anónima que te abre los brazos sin saber quién eres ni de dónde vienes

 

 

 

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