Domingo

Son las 19:00 y el día ha acabado oficialmente, pronta retirada al hogar. Y no es que se haya hecho de noche, porque aquí los días alargan tanto que incluso a las once aún hay luz, es que hoy ha amanecido nublado y con rachas de viento helado, por el que rogabas chaqueta de invierno y hasta gorro.

Hemos caminado a Centraal station donde un pequeño barco nos ha cruzado hasta la orilla enfrentada atravesando el Ij, un lago que divide la ciudad sin poderlo remediar con puentes, como en el caso de los canales, los cuales beben de él.

El ferri nos ha llevado hasta un lugar en el que parecía no haber nada, fábricas vacías, un submarino abandonado en medio de la orilla, basura acumulada y gruas oxidadas viendo pasar el tiempo y el gélido viento. Estábamos en NDSM-Werf. Parece ser que la mejor idea no es ir un domingo, nos ha costado interpretar dónde estabamos. A grandes rasgos es una asociación de artistas que tienen sus estudios en una nave industrial abandonada, un antiguo astillero, que ahora utilizan para crear alojándose en unos locales prefabricados. La tónica apocalíptica del lugar la ponen el skate park dentro de la nave, y un viejo invernadero alejado, reconvertido en restaurante. Parece ser que todo ello es una atracción turística, indicada incluso en guías de viajes, de la cual no se saca mayor beneficio económico que la de los restaurantes y tiendas alojados en esa orilla. Si hubiera que convertir todo lo abandonado en España en una atracción turística sería una de las principales potencias en panoramas post-apocalípticos, se harían visitas teatralizadas con zombies, ciborgs e incluso monos humanizados; cobrando un precio digno por entrada no lo descartaría como posible actividad económica.

Al volver a la otra orilla se ha constatado el bullicio turístico, los puntos de información estaban plagados de gente, hemos cruzado la estación entre voces, y lo mismo pasaba en el red light district y la plaza Damm, donde, caminando sin destino, nos hemos introducido, hasta volver de nuevo por accidente a Singel, calle que cada vez se me hace más larga. Poco a poco, la afluencia de turistas se iba reduciendo conforme abandonábamos el centro, y le he comentado a Chloe la gran variedad cultural de Amsterdam, y la aparente integración. Las chicas árabes combinan el hijab con la juventud, el maquillaje y el trabajo, y compartimos todas las etnias los mismos barrios.

El domingo se ha vivido con cierta tensión, ayer esperé la llamada del Rain, y al no llegar, he decidido llamar yo a eso de las 13. No he obtenido respuesta. Por fin he logrado contactar con ellos a las 17, y media hora más tarde me han confirmado que trabajaré mañana. El desánimo pensando en que no iban a llamarme era grande, y eso que solo llevo tres o cuatro días aquí… He intentado asumirlo con normalidad, para lo cual me ha ayudado pensar que, una vez que llegara a casa, iba a elaborar una lista de cosas que hacer mañana, entre las cuales estaba salir a la calle y seguir intentándolo con la misma fuerza que los primeros días.

En un país extranjero, sin trabajo, sin conocer apenas a gente y sin hablar el idioma, es fácil caer en el pesimismo, sobre todo si el sol no se digna a salir y hace frio aunque digan verano. Es importante mantener la cabeza fría y mirar hacia delante

 

2 thoughts on “Domingo

  1. ¡Mola esto de tener un bloguer al que seguir! Por madrid también hace friodelaostia para ser junio, ánimo macho.

  2. Pingback: Egipto y otros continentes | alicamsterdam

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