Bizcocho de fresa y frambuesa

Tenemos pendiente una labor: buscar el nombre de ese dulce, que ni Chloe recuerda…

La esencia del mismo es simple. Es un bizcocho relleno de frambuesa con azúcar glas de fresa por encima, de ese que se queda duro. Con lo cual tenemos los contrastes duro, por el azúcar, blando del bizcocho, y espeso por la mermelada de frambuesa. Yo no soy mucho de dulces de fresa, pero de un paquete de seis me comí cuatro; aquella bomba calórica estaba buena. Eso pasó el viernes por la noche, después del PADI. Al día siguiente adquirí la bicicleta, en un día sombrío, con riesgo de grandes precipitaciones, que al final se dejaron ver en la tarde.

bicicleta amsterdamEsta es la máquina que me acompañará a partir de ahora. Tiene marchas, frenos de taco y el sillín vendado porque si no me mancha el culo.

Gracias a ella podré contrarrestar los efectos de los bizcochos de frambuesa y demás alimentos mantequillosos de esta región europea. No solo contaré con su ayuda… el sábado por la mañana, aprovechando el camino que recorrimos para ir a por la borrica, paramos para visitar un rocódromo. Aquí son verdaderos templos de la escalada. Altísimos, y bien estudiados, de precios rabiosos para todos los bolsillos del Norte, y ninguno del sur. El primero que visitamos fue el de Sloterdijk. El nombre, dulce y amable, es producto del pueblo donde está situado, aunque este está anexionado a Amsterdam, siendo casi un barrio más, situado a tres kilómetros dirección noroeste del centro. Es famoso porque tiene una estación de tren y cerca de ella, las oficinas del estado, donde todo hijo de vecino extranjero tiene que sacarse el sofinummer; no es tan famoso, pero es curioso saber que el primer tren que cruzó parte de Neederland lo hizo desde este pequeño pueblo, hasta Haarlem, el 20 de Septiembre de 1839.

Actualmente, por lo que he oído, Haarlem es famoso porque tiene pisos baratos y está lleno de españoles.

Sloterdijk, la mejor manera de llegar es a través de Westerpark, es un camino verde, boscoso, que te conduce desde su entrada a su salida al pueblo, aunque ya no recibe esa apariencia. Ha sido asolado por grandes y altos edificios, una pequeña isla de mastodontes dedicada a oficinas y demás.

El rocódromo se encuentra pasado el pueblo, también es alto, pero no tanto, y tal como me dijeron, desde lejos puedes ver las grandes paredes que te permiten escalar al aire libre. Ya me sudaban las manos… ¡tanto tiempo sin engancharme a un muro! El templo es espectacular, desplomes, placas, cantos, regletas y todo lo que se te pueda ocurrir en un espacio de muchos metros cuadrados repletos de presas.

Es curioso que muchas de las vías ya están montadas, con la cuerda arriba (top rope), y es que si eres dutch y quieres escalar de primero, es decir, poniendo tú la cuerda, tienes que tener una licencia o algo parecido. En este país todo son licencias y certificados, por los cuales has de pagar, claro.

La visita al rocódromo la dejamos para el domingo, pero a uno diferente: mountain network, parecido, no tan alejado del centro, también alto. Nos dimos de alta, pero no pudimos inscribirnos a su oferta porque todavía no tenemos cuenta bancaria en Neederland, aún así no podía aguantar más sin escalar y pagamos por un día, que mereció la pena.

Lo peor fue el trato despótico del empleado, que intuyó todas nuestras tretas para que nos bajara el precio de la entrada o al menos del alquiler de los materiales. Conseguimos su desprecio y el grigri gratis, 4 euros nos ahorramos para un filete de salmón que ayer degustamos felices, sin recordar a aquel hombrecillo amarillo.

Lo mejor: escalar, y descubrir cómo se adecuan estas instalaciones a la ciudad. En Alicante lo más frecuente es encontrar rocódromos bajos, de boulder, que te permiten entrenar sin utilizar cuerda, cuando no tienes tiempo para salir a la roca; aquí se entrenan para la roca, siendo un día especial el viaje a la montaña, con lo cual deben estar preparados. Para ello, mountain network se inserta en un edificio, con el que comparte viviendas. No se cómo plantearon su construcción, pero debió ser una obra digna de ver, ya que atraviesa varias plantas para ganar altura.

Hay que decir que los holandeses se van a poner muy fuertes, y las holandesas. En el rocódromo la mayor parte de clientes eran mujeres, y la competición que acababa de tener lugar era la de mejor escaladora holandesa, y la vimos, sin saberlo, escalando por los desplomes más duros del edificio.

La única novedad del lunes fue la compra e ingestión del salmón noruego, u holandés, no se de dónde venía. El sabor es similar al que se pueda encontrar en cualquier mercado también mediterráneo, y no garantiza la compra aquí que vaya a ser más fresco. A esto hemos llegado. Aunque no tengo ni idea de precios de salmón por el sur, aquí lo adquirimos por 17 euros el kilo, no puedo comparar, pero me pareció caro. Creo que tengo el estigma de que todo es caro en Amsterdam, y todo me parecerá caro, aunque sea gratis, porque amigos… la vida en Amsterdam… es cara.

 

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