responsabilidad civil

Para aligerar los pretenciosos y aburridos capítulos sobre Historia y Arte contaré otra, que como todas las historias bonitas, también empieza con sangre en la boca, y aunque mi hermana, experta en dientes, me había dicho que la única razón era que apretaba las mandíbulas al dormir, yo había elaborado una larga lista de enfermedades graves y peligrosas que comenzaban desde la apendicitis hasta el Ébola. Tengo que reconocer que me avergoncé de que hubiera un brote real y bastante potente en Guinea y yo estuviera imaginando medio en broma medio en brote psicótico que lo tenía, no era muy elegante.

Han sido tres intensos días de hipocondría, ansiedad y estrés. El sabor ferruginoso en la boca condujo a un ficticio dolor de muelas, transportado a dolor de vientre por los nervios y con ello, a la cabeza por no parar de pensar en todas esas graves enfermedades.

Lo más común en estos casos es preguntarse por qué estrés y ansiedad… Mis padres me reprenderían con el famoso ya te lo dijimos marca de la casa. Lo que tanto me decían era que mi obstinado empeño por conseguir una formación académica pobre, limitada y precaria sólo me daría disgustos en la vida; y puede que sea una razón, pero sería todo menos dramático si viviera en un país donde la gente comprendiera mi idioma y yo, de paso, comprendiera el suyo. También es factible que la amenaza rusa, las tensiones bélicas con Ucrania y la Unión Europea, causen en mí un grave estado de ansiedad. Juraría que un combinado de pocas herramientas académicas, incomprensión y Rusia es el cóctel que buscamos, pero no puede achacarse todo a la falta de estudios, yo no podía imaginar a los 18 años, cuando pensaba que el mundo iba a caerse en pedazos, que habría una Holanda para salvarnos a todos.

Basándonos en que el estrés procede de la incapacidad de no comprender nada, creo que es puramente lógica. Después de tanto tiempo en Holanda sólo se decir qué tal estás, y de una manera tan poco esforzada que salta a la legua que no pretendo aprender nada más. Construyo historias imaginadas a partir de los retazos de conversación, fabricando diálogos posibles, que se pierden en un bar o en una calle. Esa desvinculación entre ficción y realidad es muy divertida, y aunque parece que me somete a bastante tensión, no lo veo una razón suficiente para apretar los dientes mientras duermo, creo.

La cuestión es que todo esto empezó poco después de que una empleada del banco se mostrara algo confusa ante la idea de que yo no tuviera un seguro de responsabilidad civil. Para convencerme de que lo adquiriera recurrió a los sueños y esperanzas de todo ser humano mediante la frase ¡el seguro de responsabilidad civil es la razón por la cual los holandeses compran tanto sin mirar el dinero!  Joder, dicho así pintaba bastante bien tener uno de esos, pero yo no tengo dinero para poder comprar nada que responsabilizar, y nunca se me ha dado bien lo relacionado con la responsabilidad.

Para rematar la jugada y hundirme más en mi velero del inmigrante remarcó ¡sirve para que si te rompen el coche no tengas que pagar nada!  Por mi cara de estupor debió deducir que no tenía bólido, pero con la habilidad de un maestro sacó su as de la manga: con este seguro, si rompes una cámara de un turista mientras le haces una foto, ¡no tendrás que pagarle la cámara! No podía creer lo que estaba oyendo. Aquello acabó de rematar la jugada. Si me hubiera puesto a dormir tras aquella escenita probablemente me habría despertado sobresaltado con el ruido de mi propio rechinar de dientes.

No sólo me restregó mi escasa capacidad económica para comprar sin límite, evidente deseo inherente a la raza humana; también me recordó que no tengo coche y que sólo podía aspirar a tocar una cámara de fotos si era de otro. No compré el seguro.

Para más inri llegaba tarde al trabajo. La morenita guapa del banco me estaba haciendo perder el tiempo con su escasa habilidad vendedora, y a mitad de camino, mientras apretaba con la bicicleta para ganarle tiempo al reloj, la policía alterada me paró tras saltarme un semáforo. Todo para dejar pasar una larga fila de coches oficiales negros de cristales tintados, a través de los cuales juré y perjuré haber visto al mismísimo Obama. Iba a venir a Amsterdam dos días después, pero me moría de ganas por decir que había visto a un Nobel de la Paz, al hombre más poderoso del mundo que nos libraría de la amenaza de Putin, el Siberiano Salvaje.

Obama iba a dormir en la Haya, en un submarino nuclear. La gente de mí alrededor me convenció para que dejara de insistir en la idea de que por ver un negro en un coche oficial tuviera que ser el mismísimo Obama, pero hay que reconocer que no van muchos negros en coches oficiales. Es una realidad, no hay que ser hipócritas.

Dentro de unos días viajaré a Alicante, en avión, no en submarino nuclear. Como buen inmigrante que ama su tierra deseo salvajemente ir, pero me da miedo volar, y las noticias no acompañan últimamente en lo referente a la aviación. Esto me hace apretar los dientes hasta despierto.

Podría ponerme trágico y contar que la razón de mi terrible ansiedad es ver la pésima situación del mundo y de la sociedad española, de la juventud marchitada que desolada no tiene capacidad por crear alternativas dignas donde establecer un futuro, una vida, una esperanza real por creer en ellos mismos y en su fuerza… pero he sido casi de los primeros en largarme por patas del espantoso festival del fin de curso de la democracia así que tampoco me voy a poner dramático ni achacar a esto mis problemas de azotea.

El día que vi al mandatario misterioso y que la chica joven y guapa intentó venderme el seguro, llegué al final a tiempo al trabajo, un poco a malas con el sistema por obcecarse en la idea de que un mandatario necesita toda una cohorte de policías y coches oficiales, también porque la chica joven, de mi edad aprox., pensara que todos mis sueños se traducen en comprar sin medida o en que me devuelvan el dinero de las lunas rotas de un coche que ni siquiera tengo.

En la puerta de mi trabajo, sentada en un soportal elevado, una chica lloraba desconsolada, calmó mi ira por piedad, y me sentí algo triste pensando que tal vez la cámara de algún turista se le hubiera deslizado de las manos en el momento de apretar el botón que capta la felicidad rebosante del viajero, y quizás ella, desdichada, no contrató un seguro de responsabilidad civil.

Con ese nombre parece un seguro que más bien te obliga a movilizarte por las luchas sociales, aunque quién sabe cómo coño se dirá en holandés seguro de responsabilidad civil.

III. Historia de los Países Bajos y del Arte (1700-1850)

No podía creer que aquella sala hubiera pasado desapercibida durante todas mis visitas al Rijksmuseum. En un ala separada, sólo tiene acceso a través de una puerta cruzando la Ronda de Noche de Rembrandt, bajas unas escaleras, hasta llegar al descansillo donde en letras pegadas anuncia bilingüe: Rococó e Ilustración.

Es una sala cargada de rostros regordetes adornados con pelucas blancas de pelo rizado, sí, esos famosos aristócratas de pose ridícula que gobernaban con mano de hierro en sus respectivos países.

The Abduction of Europa Nikolaas Verkolje c. 1735-40

The Abduction of Europa
Nikolaas Verkolje
c. 1735-40

Este periodo de la historia es algo así como un banquero prejubilado con un sueldazo. Hemos hecho dinero, pues ahora a gastarlo.

El arte se refina hasta tal punto que en algunos casos se banaliza. Es un arte hedonista, cargado de detalle, de flores y alegría, de niños correteando juguetones. La pintura ya estaba en el podio de las artes tras una lucha de cientos de años, y los grandes pintores se mezclaban con lo más refinado y cool de la sociedad contemporánea. Ahora sólo quedaba sentarse y esperar, pintar lo mismo que unos años atrás, quizás recargarlo con algunas flores, un toro más realista y mujeres de piel más fina y con menos sobrepeso. El arte se ajusta al gusto y al motivo de los compradores. El cuadro prototípico de esta época es una señora columpiándose mientras un señor le mira las bragas, todo enmarcado en un bucólico ambiente campestre. Un arte de gusto aristocrático, banal, pintores de corte dedicados a representar las inquietudes y lo que acontecía de relevancia en las vidas de sus mecenas: nada.

A Nicolaas por ejemplo no le faltarían compradores, ansiosos por demostrar sus conocimientos y erudición. Ambos, pintor y mecenas, pretendían dar a conocer su profundo saber a través de pintura basada en relatos mitológicos y, en caso del artista, promocionar su elaborado virtuosismo, y es que fue uno de los pintores holandeses más solicitados en el siglo XVIII.

“El rapto de Europa” mostrado en un momento insignificante, cuando mientras Europa recogía flores, Zeus convertido en toro se acerca a recibir sus caricias, justo antes de subirla a su grupa para correr mar adentro hasta llegar a la isla de Creta, donde la convirtió en reina.

Cuando lo que más se lleva es gobernar de manera tiránica, en la República de las Provincias Unidas se quedaron sin rey. En realidad nunca había sido un monarca como tal el stadhouder, era más bien manager de provincias. La teoría decía que cada provincia tenía su stadhouder, pero en la práctica uno ocupaba el cargo en varias. Tras los años de guerra contra los invasores una familia ocupó especial relevancia en el cargo: la casa de los Orange-Nassau, la cual perdura hasta nuestros días (de ahí el color naranja de su selección, no son gente complicada los holandeses).

En el año 1702 muere Willem III, y en el momento en el que iban a nombrar stadhouder a su primo, los burgueses antiorangistas se niegan, dando paso a lo que se conoce como Tweede Stadhouderloze Tijdperk, que podría traducirse como segundo periodo sin stadhouder.

     Visto desde un punto de vista antimonárquico, los burgueses de la República podrían ser héroes que liberaron a su pueblo de la tiranía de los Orange en una hazaña poco común para la época. Lo cierto es que si en algo son buenos los holandeses poderosos es en su faceta hipócrita, muestran para su buen interés una cara amable cargada de promesas y buenas intenciones, pero la cosa no iba a variar demasiado entre la Casa de los Orange y ellos, ya que los regentes se intercambiaban entre sí tanto los trabajos relevantes y lucrativos como los puestos de poder, en un círculo cerrado de amistades y contactos. Esto se parece mucho a algo que yo se me…

Unos años antes de arrebatarle el poder a la Casa de los Orange, una guerra anglo holandesa ya había demostrado que las cosas no acababan de ir bien por la llanura del Norte. Inglaterra dio un golpe sobre la mesa para tranquilizar a los caballos desbocados, y durante el periodo de gobierno de los regentistas la República de las Provincias Unidas perderá su óptima posición en el gran mercado del mundo; digamos que no les iba mal, pero tampoco estaban creciendo a todo trapo como hacía unos años.

Curiosamente Amsterdam se convirtió en refugio de todo tipo de exiliados, tanto políticos como religiosos, así que el crisol de culturas debía ser tan magnífico como ahora. En ese tiempo, parece ser que en la Venecia del Norte podías encontrar trabajo fácilmente, a pesar de haber perdido su hegemonía frente a Londres. Dos ciudades en la actualidad hiper pobladas de camareros con máster (ya, no es mi caso, yo no tengo máster).

Portrait of Marie Fargues Jean-Etienne Liotard c. 1756-58

Portrait of Marie Fargues
Jean-Etienne Liotard
c. 1756-58

Marie cierra el libro, suspira y en ese momento su marido quiere pintarla, arde en deseos. Podría ser, pero esa característica del instinto arrebatador del Arte, que emerge de lo más profundo del alma del artista, el cual se eleva a la enésima potencia, es más común unos años más tarde como veremos. Por el momento, felicitar la calidad del pintor, alegrarnos del ya pasado oscuro barroco para constatar ahora una luminosidad que permite adentrarnos en matices cromáticos y otras tonalidades de la pintura.

Poco a poco, debido a un intenso comercio con prácticamente todas las regiones del mundo, Europa se llenará de exóticos objetos y productos, además permitirá la “simple” movilidad de sus ciudadanos. Personas como Liotard viajarán a lugares desconocidos reportando historias, modas y costumbres que se instalarán con creciente interés en la sociedad de la época. Lo exótico atrae, así que el pintor utilizará a su mujer como modelo para rodearla de todo tipo de objetos de origen turco, tanto el vestido como la alfombra y el jarroncito pequeño.

A mediados de siglo los Países Bajos, con los burgueses antiorange a la cabeza, se vieron implicados casi de forma involuntaria en la Guerra de Sucesión Austríaca. Este hecho, unido a la débil situación económica de las Provincias Unidas supuso el retorno de la familia Orange bajo el reinado de Willem IV, nombrado prácticamente dictador, y aunque su gobierno duró apenas cuatro años, legó su poder a su hijo Willem V, en un acto que, pese a no ser reconocido como monarca, la sucesión del trono de manera hereditaria no lo disimulaba muy bien. Tampoco quedaba muy republicano ceder el poder a un niño de tres años… que era la edad del futuro Willem V, y por tanto, hasta que no llegó a ser un adolescente repelente, el poder quedó bajo un regente, dando inicio a un periodo de predecible corrupción y mal gobierno.

No era extraño para la época todo este baile bélico de emperadores defenestrados, reyezuelos de segunda, familias en constante lucha, regentes ambiciosos, burgueses exigiendo poder… parece que Europa, reinando allá en la isla de Creta, estaba más a gusto que en su propio continente, donde no tenía bien definida su identidad y la buscaba a golpe de sangre y fuego.

Una guerra en un país lejano podía enfrentar a dos vecinos, el mundo se había ampliado, los países no eran un territorio cercado por fronteras, eran entidades con intereses comerciales en todo el mundo conocido, si es que quedaba parte sin conocer. Así que cualquier menudencia en cuestión de poder en un país implicaba ver tambalear los intereses y la situación económica de todos los demás. Y si uno se metía, por qué no el otro también… quién sabe qué beneficio podría sacar, así que se arriesgaban moviendo sus tropas como piezas de ajedrez en un mapa corrompido por constantes guerras donde la muerte de un soldado anónimo era algo insignificante comparado con los beneficios que se podían obtener de la masacre.

En Francia, una corriente de pensamiento se estaba extendiendo a mediados del siglo XVIII. Un grupo de intelectuales aristócratas rechazaron el comportamiento despótico de las monarquías europeas, el imperio obstinado de la religión por controlar la vida privada de las personas y el papel secundario y semiobsoleto de la ciencia y la cultura, relegadas a un segundo plano por la mística y el oscurantismo. Tres características que compartían con el gobierno español: ¡del siglo XXI!

La cuestión es que las ideas revolucionarias de la Ilustración se expandieron hacia otros países, entre ellos nuestra pequeña Holanda, donde Willem V gobernaba con mano firme y decisiones estúpidas. A él hay que agradecerle el nacimiento de los patriotas, influenciados por la Revolución Americana, lucharon contra el abuso de poder y la corrupción enquistada en la sociedad neerlandesa de la época.

Poco a poco los Patriotas se fueron convirtiendo en un problema serio para Willem V, poniéndolo en jaque en el año 1785 mediante un contingente armado. Resulta muy curioso conocer cómo se enfrentó nuestro amado stadholder…

Era una mañana fría cuando Willem contó con el apoyo de los prusianos, por la influencia familiar de su mujer, y de sus archienemigos los ingleses. Cualquiera se preguntará cómo accedieron los ingleses a sofocar una rebelión contra quien hacía unos años estaban librando una guerra, pero la respuesta es sencilla: dinero. Los bancos holandeses seguían teniendo mucha pasta a plazo fijo, y entre esa pasta se encontraba el 40% de la deuda nacional de Gran Bretaña. El dinero al final aplasta todo espíritu de revolución; y así ocurrió, los Patriotas se exiliaron en Francia.

Del 1795 al 1813 la República de las Provincias Unidas pasó a llamarse: República de Batavia, Reino de Holanda y finalmente, Francia.

View of the Dam in Amsterdam Jan Ekels c. 1750-1781

View of the Dam in Amsterdam
Jan Ekels
c. 1750-1781

Las ideas de la Ilustración no sólo contribuyeron a generar rebeliones, también nos liberaron de los niños voladores, las mujeres desnudas y las flores por doquier. De ese pasteloso mundo de fantasía y erotismo el arte salta, bueno, no todo el arte ni todos los artistas, pero generalizando: la razón se impondrá como lo más moderno. El estudio exacerbado de la Antigüedad clásica a partir de una lectura basada en los principios de orden y razón, someterá al arte a unas reglas estrictas.

Las escenas basadas en relatos históricos sobre Roma serán la excusa perfecta para entretenerse pintando aún con vida las fascinantes ruinas, antes templos, palacios o termas, a las que ya se habían acostumbrado artistas y sabios por la popularidad del Grand Tour, algo así como la fiebre turística o la beca erasmus del momento pero más incómodo y caro.

He escogido este cuadro porque, aunque baile cronológicamente y quizás no coincida con el llamado “neoclasicismo”, daría que pensar el interés del autor por un edificio como el Palacio Real, construido basándose en modelos claramente griegos. Aunque en esta zona norteña de Europa, con la resaca de un siglo lúcido como el XVII, entre botellas vacías y con dolor de cabeza por el rotundo éxito, a mediados del siglo XVIII se publicaron numerosas biografías, tratados y libros sobre el Siglo de Oro, así que los pintores de la época recuperaron un poco el estilo y otro poco la temática. En el caso de Jan, basa su paisaje en un día cualquiera en la Plaza Dam.

Siempre es interesante un país cuando le cambian mucho el nombre, ese es el caso de los Países Bajos. Después de llamarse República de las Siete Provincias Unidas se convirtió en el 1795 en la República Bátava, siendo por aquel entonces un estado satélite de sus vecinos, es decir, territorio amigo dominado por Francia. Apunte para resaltar la influencia de la Historia de Roma: los bátavos fueron una tribu germánica localizada en la zona de los Países Bajos que se enfrentó al poder de Roma, de ellos recuperaron el nombre, que por supuesto quedaba muy revolucionario.

Pero Napoleón se cansó de revoluciones, mitos, historias y leyendas, e introdujo, igual que en España, a su hermano. En este caso Louis Bonaparte, y el país pasó a llamarse: Reino de Holanda, de ahí la confusión entre Holanda país, Holanda provincia, Países Bajos… Todos podemos suponer que Louis estaba a las ordenes de su iracundo hermano, cumpliendo a rajatabla todo lo que mandaba y situando su autoridad e intereses por encima de todo; la cuestión es que el Rey Conejo, conocido así porque al asomarse por primera vez al balcón para dirigirse a sus desconfiados súbditos utilizó la sencilla lengua de los mismos, confundiendo la palaba rey Koning con conejo Konijn, en lugar de Rey de Holanda se proclamó Conejo de Ollanda. Como bien sabemos, si hay algo mejor que tener un gobernante serio y eficaz, es tener uno simpático y campechano.

Como decía, Louis no era parecido a los monarcas y gobernantes españoles, tenía un interés real por cuidar de sus ciudadanos, lo cual fue visto con malos ojos por su hermano Napoleón, que al sentir que su hermano anteponía los intereses de los holandeses a los franceses le obligó a abdicar en el año 1810, tan sólo cuatro años después de su proclamación como Conejo de Holanda.

Desde el 1810 hasta el 1813, el Reino de Holanda quedó anexionado a Francia, bajo el mando directo de Napoleón.

Shipwreck off a Rocky Coast Wijnand Nuijen c. 1837

Shipwreck off a Rocky Coast
Wijnand Nuijen
c. 1837

Toda la razón y el orden emanados de la Ilustración reventaron a principios del siglo XIX, buscando respuestas en el interior del alma. Se rompen las estrictas reglas neoclásicas de años anteriores para dar paso a la libertad de creación. Nace en esta época el genio creador, el artista embriagado por un halo misterioso que brota de lo más profundo de la Naturaleza para inducirle a pintar, escribir, componer…

La fuerza, la magnitud y la desmesura de la Naturaleza serán en esta época la fuente de inspiración para muchos artistas, como es el caso de Wijnand.

La Ilustración enfatizaba la figura del ser humano como principio, la filosofía romántica lo relegó a un papel secundario, a una insignificancia y una deriva propia de un naufragio, momento en el que salía a la luz la máxima expresión de potencia arrebatadora de la Naturaleza. En esa potencia, en esas sensaciones, creía leerse el artista durante su proceso creador.

Esta pintura representa a la perfección el espíritu de la época, de hecho está considerada como una de las mejores obras del romanticismo holandés.

Un gran admirador de Wijnand fue el rey Willem II, que reinó en los Países Bajos, aunque antes lo haría su padre: Willem I.

Willem I unificó todas las provincias en el Reino Unido de los Países Bajos, centralizando al máximo el poder, impuso el holandés como lengua oficial y obligatoria y recuperó el papel principal de la religión en la vida pública con la Iglesia Reformada Holandesa, de carácter protestante. Este cambio no gustó demasiado a los amigos del sur, así nació el ímpetu independentista de los belgas.

Bélgica se había anexionado como si nada a ese Reino Unido de los Países Bajos sin tener en cuenta que hablaban otro idioma y tenían además otra religión. El reinado de Willem I, que duró de 1815 a 1840 estuvo marcado por la recuperación económica y la declaración de independencia de Bélgica en el 1830, nueve años de guerra fueron suficientes para que Willem I se hartara. El cabezón no quería aceptar la independencia de Bélgica así que se marchó a llorar a Berlín y dejó gobernar a su hijito mayor: Willem II (¿original verdad?).

Hay que aclarar que los Willem de los años anteriores son diferentes a estos, de lo contrario sería toda una hazaña a estudiar en materia de supervivencia. Pero los holandeses son así, prácticos. La última reina se llamaba Wilhelmina… qué más se puede decir… prácticos y metódicos. Algún día tendré que centrar un post sobre por qué todos los monarcas se llaman Willem.

El gobierno de Willem II fue más tranquilo que el de su padre. Cambiaron el nombre al país por el de Reino de los Países Bajos, aceptando la independencia de Bélgica, y asustado por la posibilidad de rebeliones tomó medidas políticas y electorales exigidas por el pueblo, de corte liberal. Se consideraba a sí mismo como conservador, pero creo que más bien se adaptaba a las circunstancias, sin intentar luchar contra la evidencia ni imponiendo su criterio, que como buen monarca, sería absurdo la mayor parte de las veces (otra lección importante para la Historia). Su reino duró hasta su muerte, en el año 1849.

The Curfew John Varley 1820

The Curfew
John Varley
1820

II. Historia de los Países Bajos y del Arte (1550 – 1700)

Venus urging Cupid to shoot his arrow at Pluto Roelant Savery c. 1615-1620

Venus urging Cupid to shoot his arrow at Pluto
Roelant Savery
c. 1615-1620

 

 

Se acabó lo bueno, las Vírgenes de piedra y los niños musculados se relegan para dar paso a lo que vemos arriba. Una posible traducción del título de la obra sería: Venus instando a cupido a disparar su flecha contra Plutón. 

A tiro hecho, como la flecha, es difícil comprender qué pasa en la escena; y esa será una característica importante del arte del siglo XVII. La incansable lucha de los pintores de años anteriores por dignificar un Arte que, en un principio, se mezclaba con la artesanía, condujo a elaborar obras que exigían un background, un poso intelectual que no toda la población tenía.

La obra, realizada en tiza negra y roja por el belga Roelant Savery, representa a una mujer y un niño. Casi como una Virgen con su hijo, pero en este caso una diosa de la Grecia Clásica. En el siglo XVII cambian los gustos, cambia la función del Arte por lo que supone también un cambio en los mecenas, clientes y público. El interés surgido durante el Renacimiento por la Antigüedad se expande hacia toda Europa gracias a la imprenta, creando así una de las principales fuentes iconográficas: Las Metamorfosis de Ovidio, a la cual pertenece el detalle mostrado. Numerosas fueron las ilustraciones que acompañaban a las múltiples ediciones de las Metamorfosis.

Aunque he querido desvincular obras y artistas de la Historia de los Países Bajos, es imposible no trenzarla, ni que sea por accidente, en este siglo, debido a la extraordinaria prosperidad que vivieron los Países Bajos. De hecho en el piso dedicado al siglo XVII en el Rijksmuseum es difícil encontrar obras de autores no neerlandeses.

Un ejemplo es el del artista creador de la imagen: Roelant Savery. Huyó con su familia en el año 1585 de los territorios ocupados por la corona española en los Países Bajos. Hacía tiempo que Carlos V, emperador ejemplar, había muerto cediendo el trono a su hijo Felipe II, que a duras penas contenía un Imperio que se resquebrajaba por momentos, embestido por innumerables gastos para sufragar las “guerras de religión”.

La familia del pintor pertenecía a una corriente religiosa derivada de la Reforma protestante, así que tuvieron que refugiarse en el norte de los Países Bajos huyendo de la implacable fe de Felipe II, que se consideraba a sí mismo como un enviado de Dios para instaurar la verdadera fe cristiana.

Supongo que es más fácil luchar por la independencia a través de algo tan pasional como la religión, y a la vez matar por controlar territorios escudándote en algo tan fervoroso como la religión; parece que si lo haces por Dios, el asesinato y las masacres están más justificadas.

La cuestión es que el final del siglo XVI y principios del XVII estuvo marcado por una guerra infinita que los neerlandeses libraron contra el Imperio de Felipe II y sus sucesores Felipe III y IV: la Guerra de los 80 años, o cómo fundir el poco oro que te queda. Se sabe que si reprimes con sangre y fuego las revueltas de un territorio que dominas y en el cual eres extranjero, al final acabas mal, sobre todo si los Países Bajos contaban con el apoyo inglés.

La guerra acabó con la firma de la Paz de Westfalia en el año 1648, y como cuando rompes una relación tormentosa o dejas un trabajo precario, renacieron de sus cenizas con un ímpetu inigualable. Evento que nuestro pobre amigo Roelant, incansable artista y bebedor, nunca llegó a conocer.

Sin embargo los años de esplendor de las Provincias Unidas de los Países Bajos no comenzarían con la Paz de Westfalia. Más bien años atrás, cuando Francia e Inglaterra retiraron su apoyo militar a Holanda y Felipe III se veía incapaz de continuar con aquella guerra de desgaste, se firmó un tratado de paz en el 1609 que duraría 12 años. 12 años provechosos para las Provincias Unidas, ya que el tratado les libraba del bloqueo económico y dieron buena cuenta de ello estableciendo colonias comerciales en todo el mundo conocido.

 

The finding of Moses Moyses van Wtenbrouck c. 1625-27

The finding of Moses
Moyses van Wtenbrouck
c. 1625-27

 

Evidentemente este no es el ejemplo más primoroso del arte barroco holandés, pero conjuga de manera básica los pilares de un tipo de pintura que mantenía interés por el detalle en el paisaje, donde destacan al fondo las ruinas de una ciudad; la importancia de la acción y la representación de temas bíblicos. Los temas bíblicos se inserían en la pintura de Historia, considerada como el arte más noble, así que fue un género tratado con prominencia en todo el mundo, excepto: en las Provincias Unidas.

Lo curioso del caso es que con motivo de la Reforma protestante, los temas bíblicos se relegaron en las Provincias Unidas a un segundo plano, eran difíciles de vender y se estaba reinventando una tradición pictórica con un pretendido alejamiento de los cánones e ideario católico. La pintura religiosa no contaba con el apoyo de una jerarquía eclesiástica pero sí con el de unos pocos clientes privados.

La voluptuosa desnudez de las mujeres que encuentran al pobre Moisés surcando las aguas hace pensar que Wtenbrouck respondía a un encargo explícito de un cliente privado que, utilizando el inocente tema, quería decorar sus paredes con pintura erótica, pero disimulando… No fuera que algún pastor religioso al entrar pudiera reprocharle nada, y así poder responder: ¡estas mujeres que casualmente enseñan las tetas salvaron la vida a Moisés! no se les puede reprender nada, padre, mire que curvas tan deseables… 

Y no sería la primera vez, ni la última, que se utilizara el Arte con este fin.

 

Saying Grace Cornelis Pietersz Bega 1663

Saying Grace
Cornelis Pietersz Bega
1663

 

Sin duda a mí el pastor neerlandés me podría reprochar que no haya escogido los Greatest Hits del Siglo de Oro de los Países Bajos…

Junto a la pintura de Historia se desarrolló la pintura de género. En este tipo de pinturas no sólo los protagonistas y los estamentos sociales variaban, también un elenco de actitudes y acciones, desde fiestas depravadas hasta, como vemos, un rezo de gracias a Dios, formaban un conjunto de obras enmarcadas en un género pictórico que, por regla general, tenía una voluntad moralizante.

En este caso el pintor muestra que pese a su pobreza, extraña en un conjunto de provincias cargadas de dinero, los desgraciados dan gracias por los dones del Señor, encontrando consuelo en la oración.

Y digo cargadas de dinero porque no cesaba la hegemonía comercial de las Provincias Unidas. Siete provincias compuestas por ciudades con amplia autonomía, gobiernos poderosos, sometidos a un marco legal dictaminado por los Estados Provinciales. El clima de libertad legal permitía crecer a instituciones y empresas ajenas a un gobierno central o a un monarca; ello sumado a la cercanía con el mar y a la importancia, en la época, de los colonias de ultramar y del océano como principal vía de transporte de mercancías elevaron a las Provincias Unidas hacia la más altas cotas del éxito, siendo en el siglo XVII la principal potencia económica.

Todo viento era favorable para los neerlandeses tras la liberación de las garras del Imperio español, tanto en el terreno económico como cultural, científico y artístico. La población se enriquecía gracias al comercio, y no sólo acomodados burgueses podían permitirse el pago de retratos u otro tipo de obras, también la novedosa clase media accedía al mercado del Arte. Por ello los artistas se especializaron en géneros y subgéneros: paisajes, retratos, exteriores, interiores… Arte para todos los gustos.

Amsterdam se convirtió entonces en el mercado del mundo donde podías encontrar cualquier producto. En cincuenta años se dobló su población, de 100 mil a 200, igual que se doblaban las fortunas de los avispados. A ti te hubiera encantado estar allí. Las lujosas casas, estrechas pero de varios pisos, que vigilaban el acceso de la suculenta mercancía a través de los canales, rebosaban riqueza. El vino y manjares, frutos exóticos, exquisitas especias, porcelana china, madera bien pulida, decoraciones trabajadas, telas de delicada seda y copas de fino vidrio, retratos perfectos, pinturas sublimes, se daban cita en gran parte de las viviendas de Amsterdam.

Probablemente no te hubiera gustado estar en Batavia. Batavia era una ciudad de nueva planta creada por la Compañía de las Indias Orientales tras la destrucción de Jayakarta, actual Yakarta. Núcleo en el cual residían soldados a sueldo y comerciantes aventureros que pretendían hacer algo de riqueza a costa de los habitantes de la isla de Java, los cuales tenían completamente prohibido el acceso a la ciudad neerlandesa ante el temor de posibles insurrecciones. Tampoco te hubiera gustado ser uno de los miles de chinos hacinados en barcos navegando desde Macao a Batavia para trabajar como esclavos o por un mísero sueldo, miles de los cuales sólo un pequeño grupo sobrevivió.

Que agua fiestas soy…

La Compañía de las Indias Orientales fue, junto a la Compañía de las Indias Occidentales, las dos instituciones creadas por los neerlandeses, de las cuales no había precedentes en la Historia. Poderosas corporaciones multinacionales que tenían en las Provincias Unidas el monopolio del comercio internacional y, además, la capacidad de declarar la guerra, negociar tratados, acuñar moneda y crear colonias. Parece que las grandes corporaciones del siglo XXI tengan su espejo en aquellas dos compañías, vulnerando a su antojo la herencia romántica de la Revolución Francesa: un papá Estado férreo que asegure el bienestar de los ciudadanos, y no los esclavice con contratos precarios sin apenas derechos, hipotecas astronómicas absurdas y demás lindeces de nuestra nueva y gloriosa Era.

Ahora que miro de nuevo el último cuadro, quién sabe si el viejo en la oscuridad no sería treinta años atrás un joven acaudalado que decidió invertir sus ingresos en el negocio del tulipán, creando la famosa primera burbuja especulativa de la cual se ha hablado últimamente en relación a la nueva y potente crisis del capitalismo. Quién sabe si no sería un ciudadano cualquiera que invirtió en preferentes o compró una casa a precio ficticio y millonario para que ahora no pudiendo pagar la hipoteca ni las facturas deba exponerse a los claroscuros barrocos de la luz que filtra la ventana, y a pesar de la miseria rezar y confiar y dar gracias. Encima dar gracias.

 

Autorretrato Rembrandt Harmensz van Rijn c. 1628

Autorretrato
Rembrandt Harmensz van Rijn
c. 1628