Lunes 4 de Agosto

Llega una edad en la vida de un hombre, indefectiblemente y siempre con un poco de suerte, en la que, dejando a un lado la pretenciosidad adolescente, debe tomar asiento para parlamentar con todos sus defectos. De una manera sosegada. No es necesario tomárselo como una cuestión de Estado pues, a fin de cuentas, ¿qué consecuencias tiene para la Humanidad las inquietudes de un sólo ser humano?
A los 27 es una buena edad para hacerlo y así reconocer que jamás en la vida, nunca, conseguiré plegar bien un mapa. Lo adiviné en el viaje de dos meses que osé tomarme abandonando el trabajo, y ni siquiera esta acción tan romántica, dejarlo todo como si no fueras a volver al lugar que abandonas, me ayudó a sentirme orgulloso de lo frustrante que es no saber encajar las líneas, leer erróneamente los pliegues de las grandes cuartillas que, en contra de lo que cualquier persona podría pensar, la dificultad de plegarlo no depende de la representación del mismo, si no más bien, de su tamaño.
En efecto, la resolución de este atlético problema no viene condicionada porque indique las calles de una gran ciudad, un croquis mal dibujado de un camino de montaña o las profundidades marinas de un océano. Me percaté con algo tan simple como la edición del año 2014 de las líneas de tranvía de Amsterdam. Tras un año habitando esta ciudad, aquel mapa, que ya conocía casi a la perfección (del cual habían cambiado desde el 2013 escasos recorridos, una raya azul más inclinada, un destino más alejado…) tampoco era capaz de plegarlo. Así se me reveló la gran verdad. Leer un mapa es cuestión de práctica, plegarlo: de esfuerzo y horas.
Por lo pronto la mañana de hoy lunes la iba a pasar metido en la cama dedicándome a desplegar y plegar todos los mapas que en mi viaje había coleccionado, hasta que sonaron, como todos los primeros lunes de mes, las alarmas que advertían del peligro de inundación.
Ya no me inquietaron como la primera vez, sabía que eran un simulacro. La experiencia y la monotonía, aunque aburridas, te ayudan a estar tranquilo a veces.
Recordando cómo lo supe quise, juego divertido de la memoria, tratar de recuperar el último día reseñable que pasé en Amsterdam, sobre el que incluso comencé una entrada para el blog, pero tuve que dejarlo por evidente estado de desconcentración.
Producto de ese día tan celebrado por los holandeses fue la chiquillada del alcalde de Amsterdam, que se convirtió, como todo lo estúpido, en viral, y por suerte, como todo lo viral, pasó rápido. El viejo simpático manosea el culo de la Reina con aparente gesto también simpático.
Ese día, era, amigos míos, la gran fiesta nacional en la que ni siquiera se puede circular en bicicleta por el centro debido a lo abarrotado de las calles. El día en el que la gente se deja los mapas en casa… incluso los alcaldes. Como yo ya sabía de memoria el camino de vuelta a casa sin necesidad de consultarlo, pude pedalear hasta allí escondiendo en la chaqueta un antiguo ejemplar de “Cañas y barro” que “tomé prestado” de la venta que la Biblioteca Pública hacía de sus excedentes.
Iban a pasar más de dos meses y medio antes de que regresara a mi hogar, al Mediterráneo. El siguiente destino era América. Así que vi tremendamente necesario librarme del pago de 4 euros por una antiquísima edición leída hasta en los márgenes, y hacerlo el Día del Rey, o Koningsdag, fue, desde mi punto de vista, todo un ejemplo de justicia poética para con Blasco Ibáñez. Añado que lo leí, es un libro altamente recomendable. No me gustaría que si alguien lee esto pensara que además de no saber plegar mapas soy de los que roba libros para que decoren las estanterías del salón. Ya lo he acabado así que si alguien lo quiere que me lo pida.

Para amenizar esta engorrosa lectura, la acompaño de imágenes divertidas y curiosas del Koningsdag:

 

Dos guapas mujeres holandesas con el traje típico, pilladas infraganti

Dos guapas mujeres holandesas con el traje típico, pilladas infraganti en sus labores

 

 

El Koningsdag se celebra el día 27 de Abril. Cayó en sábado, y cuenta la leyenda que siempre llueve un poquito por la mañana, pero luego luce un sol esplendido que, como represalia, se cubre al día siguiente para que las nubes dejen caer, en agua, los litros de alcohol consumido el día anterior, que como podéis imaginar, es mucho.

 

El pueblo llano, vestido de naranja como muestra de apoyo a su Familia Real, los Orange, se divierte en su cayuco

El pueblo llano, vestido de naranja como muestra de apoyo a su Familia Real, los Orange, se divierte en su cayuco

 

Representantes ficticios de la Familia Real se divierten en su barquito mono, con lacayo chandalero sirviendo bebidas. Debe representar el brazo ejecutor, esa sucia institución a la que se liga todo poder y es el primero del que quieren desprenderse cuando conviene

Representantes ficticios de la Familia Real se divierten en su barquito mono, con lacayo chandalero sirviendo bebidas. Debe representar el brazo ejecutor, esa sucia institución a la que se liga todo poder y es el primero del que quieren desprenderse cuando conviene

 

 

El Koningsdag era anteriormente el Día de la Reina o Koninginnedag, pero una vez abdicada (palabra de moda), fue su hijo el que ocupó su lugar, con lo cual es en este caso Willem-Alexander el Rey de la Fiesta, nunca mejor dicho. Y por una suerte de coincidencias del destino, ambos días se encuentran muy cercanos en el calendario. Bueno, en realidad no era por coincidencias del destino. Empezó siendo el día 31 de Agosto, pero la siguiente sucesora, Juliana, lo cambió al 30 de Abril ya que era el día original de su cumpleaños. Su hija, a pesar de cumplir años el 31 de Enero lo mantuvo en esta fecha, y Willem-Alexander lo cambió de nuevo, sin que se apreciase apenas. Del 27 al 30 sólo van tres días.

 

Creo que se trata de las hijas de las mujeres de la primera foto. ¡En esta fiesta todo el mundo pierde el control!

Creo que se trata de las hijas de las mujeres de la primera foto. ¡En esta fiesta todo el mundo pierde el control!

 

 

Cuando llevas un tiempo viviendo en Amsterdam hay ciertas bizarrías que ya no te sorprenden. Peculiaridades de gente particular, abierta a todo y sobre todo: al bussiness.

Una fiesta que genera grandes beneficios económicos, y me dio la bienvenida a la ciudad tras el viaje es el Gay Pride, y aunque no tuve el placer de asistir, acudí llamado por la curiosidad a un evento celebrado el día anterior: Drag Queen Olympics.

 

La hermosa amazona Jennifer Hopelezz

La hermosa amazona Jennifer Hopelezz

 

 

Los deportes del Olympics suelen ser rocambolescos y referentes a la temática: los cien metros lisos en tacones, el lanzamiento de bolso…

Para reponerme de la curiosa escena decidí pasar en casa el sábado, el GayPride, a pesar de que las calles bulleran entre música y fiesta. En casa solo, porque Chloé se fue a pasar el fin de semana a Bruselas, donde no me atreví a acompañarla no fuera a ser que, por azar o necesidad, tuviera que consultar alguna dirección, demostrando después que me perdía completamente plegando el mapa.

Se pueden reconocer los defectos, pero otra cosa diferente es esconder el orgullo.

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